Por:Samuel Aguirre Ochoa

El pasado 30 de julio, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Información (INEGI) publicó que el Producto Interno Bruto (PIB) del país, registró un impresionante descenso de -18.9% en el período de abril a junio del presente año, en el marco de la pandemia. A lo que hay que agregarle la caída de -2.2% que hubo en los primeros tres meses del año, más las otras tres contracciones consecutivas que ya habían ocurrido antes de la enfermedad.

El sector primario (la agricultura, la ganadería, pesca, minería, etc.) cayó 0.3% de abril a junio, en relación al mismo período del año anterior; en el sector secundario (industria) descendió 26% y en el terciario (servicios: turismo, comunicación, transporte, comercio, etc.) bajó en 15.6%.

El subgobernador del Banco de México, Gerardo Esquivel, estimó que la contracción de la actividad económica para todo el 2020 podría fluctuar entre 8.5% y 10.5%, con efectos devastadores en el terreno del desempleo, reducción de ingresos y el incremento de la pobreza en México.

Ambas Instituciones pronostican un panorama bastante catastrófico y doloroso para la población mexicana, sin embargo, el presidente de la República quiere hacer creer al pueblo de a pie, que no está muy informado, que las cosas no están tan graves en el país. Seguido lo escuchamos decir que ya vamos saliendo de la pandemia, que la economía va a repuntar a partir de agosto y que la delincuencia está disminuyendo. Es obvio que el presidente López Obrador, está abusando de los medios de comunicación para mentir con la intención de ocultar ante los ciudadanos el fracaso de sus políticas de gobierno, el naufragio de la 4T.

Contrario a lo que dicen estos organismos, hoy en su aburrida mañanera, escuchamos decir al presidente López Obrador, en referencia a la caída del PIB, “que se puede caer la economía y no significa que haya más pobreza”, según él, porque ahora el Estado se está utilizando para atender a los pobres y elevar el bienestar de la gente.

Esta afirmación, desde el punto de vista de la ciencia económica, es totalmente falsa. Porque el Producto Interno Bruto se define como la suma del valor total creada por una economía en un tiempo determinado, es decir, la cantidad de riqueza producida en un país en un determinado período de tiempo. Y cuando hablamos de riqueza, nos referimos a productos del campo como alimentos, de la tierra como los minerales, a productos elaborados por la industria y a productos resultados del sector servicios. Por ejemplo, si en una economía se producen valores equivalentes a un millón de dólares en un año, y se da un decrecimiento del 20% del PIB, solo se producirán 800 mil dólares, el 20% menos de riqueza. Hay un empobrecimiento del país y, por tanto, lo que se reparte será una cantidad menor, en una población que está en crecimiento permanente, es decir, entre un mayor número de personas. Si la economía decrece, también se pierden empleos.

Con esto se demuestra que el presidente y sus asesores están engañando y manipulando a la gente que lo escucha en los medios, haciéndole creer que las cosas no están graves y, de esa manera, seguir vigente en el panorama electoral para los procesos que se avecinan.

Con esto se demuestra que Andrés Manuel López Obrador o es un mitómano (un mentiroso patológico) o un perverso, que utiliza de manera sistemática la mentira para hacer creer a los mexicanos que las cosas van bien, cuando la realidad dice totalmente lo contrario, que las cosas van muy mal.

Y para hacer más digerible su engaño, el presidente inventa distractores para llamar la atención del público, para alejar a la gente de sus verdaderos problemas; para que los ciudadanos no reflexionen sobre cuáles son las causas y las posibles soluciones de la agobiante pobreza que los está matando. Veamos los últimos tres casos:

Está llamando a la población a que estén atentos, pegados a la televisión, siguiendo paso a paso, la comedia de Emilio Lozoya, en la que supuestamente se descubrirán hechos de corrupción de los regímenes pasados, hechos que ya están juzgados por la población y gracias a ello, López Obrador hoy es presidente, la gente sabe que ha habido corrupción, quiénes son los corruptos y cómo se ha saqueado al país y precisamente por eso votó en contra de esa gente. Lo importante ahora es analizar los problemas del presente y encontrarles una solución y, precisamente, es lo que López Obrador se niega a hacer. Le rehúye y tiene pavor a enfrentarlos.

El caso tan llevado y traído del avión presidencial. También este es un tema poco trascendente, en el que el presidente pierde el tiempo, tiempo que debería dedicarle a analizar cómo frenar los contagios y los decesos que se están dando en México por la pandemia, reactivar la economía, recuperar los empleos formales e informales que se perdieron y frenar la delincuencia.

Por último, el anuncio de que el 15 de septiembre próximo dará el Grito de Independencia en Palacio Nacional, concentrando gente en el Zócalo, en plena pandemia, que portarán antorchas que, a decir de él, mandarán el mensaje de que sigue encendida la llama de la esperanza. Anuncio que generó expectación entre sus seguidores, de un lado, y críticas en las redes sociales, del otro lado.

Hago un llamado a todos los mexicanos a que no permitamos que nos tome el pelo el presidente López Obrador con distractores que oculten la verdadera problemática de México. Sin embargo, se ve difícil que el presidente y su gente cambien de actitud, por lo que, más bien, el llamado es a que nos dispongamos a evitar que Morena siga en el poder, no votando por sus candidatos a diputados, gobernadores y presidentes municipales en el 2021. Pues a estas alturas queda claro que perdieron el control del país, de los estados y de los municipios que gobiernan y que llevan a la economía al precipicio.